Caldas da Rainha, ubicada en el corazón de la región Oeste, es una ciudad con una historia profundamente ligada a su vocación termal y artística. Su fundación se remonta al siglo XV, impulsada por la Reina Doña Leonor, quien reconoció las propiedades curativas de las aguas locales y mandó erigir un hospital termal, considerado uno de los primeros establecimientos termales del mundo.
El legado termal perdura en la ciudad, visible en la arquitectura de edificios históricos y en la propia identidad de Caldas da Rainha. Además de las aguas, la ciudad es un notable centro de cerámica y arte, especialmente reconocida por la influencia de Rafael Bordalo Pinheiro. Sus piezas y su fábrica, que aún hoy produce, son un hito del arte cerámico portugués, con figuras caricaturescas y representaciones de la naturaleza que continúan siendo ampliamente apreciadas.
El Parque Doña Carlos I, uno de los parques urbanos más bellos del país, invita a momentos de tranquilidad. Con su lago y densa vegetación, es un espacio ideal para un paseo relajante. En el centro de la ciudad, la Plaza de la Fruta es un mercado diario vibrante, donde los productores locales venden sus productos frescos, reflejando la riqueza agrícola de la región. Este mercado, de ambiente auténtico y colorido, ofrece una perspectiva genuina de la vida local.
La ciudad mantiene una vida cultural activa, con museos y galerías que exploran su herencia artística e histórica, proporcionando una comprensión más profunda de su patrimonio y de su papel en la cultura portuguesa.
Sabores auténticos que cuentan la historia de nuestra tierra